Del multiverso interior

Echo de menos a Amaranta y Patricia. En el fondo, son nicks que representan diferentes aspectos de mi personalidad. Amaranta es abnegada, responsable, formal, leal, un poco irónica pero también sensible y buena gente. Muy idealista y también muy fuerte, pero a la vez vulnerable porque espera con demasiado afán que la quieran con un cariño sincero y leal, y se pone mucho en riesgo por ello, sin ver muy bien – mejor dicho, sin ver ni torta – a la persona que tiene delante. Y ello a pesar de que su inteligencia emocional es alta, pero de algún modo de forma inconsciente elige no ver lo que tal vez pueda doler demasiado. Amaranta está convencida de que si pelea lo suficiente, logrará que todo sea como ella espera, incluido el cariño de las personas. Y sin darse cuenta, eso la ha convertido a veces en esclava de los demás. A pesar de su llamativa fortaleza, se agota por no saber protegerse. Por Amaranta siento un cariño intenso, es el alter ego que me inspira mayor ternura, porque tiene un fondo noble, es luchadora hasta decir basta y además conserva el idealismo y la inocencia que los idealismos suelen implicar. Lo que más detesta Amaranta en el mundo es la maldad. Lo que más ama, la armonía. Amaranta es el núcleo, la base sobre la que se construyen el resto de alter egos. De sus rasgos y características de personalidad se alimentan todos los demás.

Patricia me hace muchísima gracia. Es coqueta con un punto narcisista que no llega a ser cargante sino humorístico, porque se conoce bien a sí misma, sabe que tiene un ego como una casa, que eso no es necesariamente un valor pero se perdona y encima le encanta. Cabrona como ella sola, sabe encandilar cuando le conviene y es bastante más descreída que Amaranta. Su moto es “sé tú misma, haz lo que quieras y diviértete”. Patricia adora la buena vida, los viajes en primera clase, los buenos hoteles, restaurantes, los entornos cómodos y bonitos, la ropa elegante, los hombres guapos y bien vestidos pero sobre todo, educados. Jamás la verás con una cana sin teñir o una uña sin arreglar, salvo que le pase un camión por encima (todos tenemos un límite) Para hundirla en la depresión, basta con llevarla al Prymark. Lo que más detesta en el mundo es la falta de educación y las malas formas. Lo que más ama, la belleza en general. De Amaranta, Patricia toma la sensibilidad (que en su caso aplica a la estética), la inteligencia emocional (que utiliza para arrimar el ascua a su sardina), el gusto por la armonía, la ironía (que utiliza como arma cuando lo considera necesario) y la tenacidad para ir como un pincel día sí y día también aunque haya salido arrastrándose de la cama y le apetezca más la patada en el culo de una bota con pinchos en la suela que pintarse el ojo esa mañana (vale, en su caso la esencia del concepto “luchadora” queda pelín desvirtuada :-)) Patricia es ambiciosa y eso Amaranta lo considera un valor, pero choca con ella en cuestiones de fondo: mientras que Patricia se mantiene en un nivel superficial, Amaranta anhela un sentido profundo, necesita estar enraizada en una base sólida de valores y por eso le cuesta escuchar los consejos de Patricia. Amaranta necesita a Patricia para quitarle hierro a las cosas, aprender a divertirse y dejarse llevar, además de para quererse a sí misma. Aunque no siempre es consciente, Patricia es una presencia necesaria en su vida y alguien mucho más importante de lo que a veces se atreve a reconocer.

Olkana es la mujer salvaje, la mujer instintiva, la mujer en contacto consigo misma. Es la transformación última de Amaranta. La Amaranta herida, rota y recompuesta, con cicatrices que le han endurecido la piel. Olkana no es irónica, sino realista. Agarra la realidad por los cuernos sin recular. A diferencia de Amaranta, elige ver a la persona que tiene delante, con todo lo que conlleve. Ya no espera que otros la quieran – aunque lo acepta con agrado cuando sucede – y sabe diferenciar el amor auténtico de lo que no lo es. Olkana es consciente de que la principal fuente de amor debe salir de uno mismo y actúa en consecuencia. No es leal, como Amaranta, con todo el mundo, sino sólo con quien elige serlo y entonces sí, lo es a muerte. No está allí para salvar a los demás. Su principal prioridad es ella misma – en esto coincide con Patricia – y sabe que así es como debe ser, de acuerdo con la naturaleza del mundo. De Amaranta, Olkana ha tomado la fuerza, el afán de lucha y la valentía para convertirse en guerrera. A diferencia de ella, es guerrera y no sólo luchadora porque sabe elegir sus batallas, acepta que no siempre se gana, que es necesario trazar estrategias, es consciente de que hay que protegerse y también descansar. Sabe que el mundo es una selva disfrazada en la que hay que estar alerta y se sirve para ello de otras virtudes útiles de Amaranta como la perspicacia o la inteligencia. Olkana es responsable de sí misma y ya no culpa al mundo o a los demás, como Amaranta, de lo que le ocurre, sino que pasa a la acción para gestionarlo. Tampoco cree que las cosas serán como desea si pelea lo bastante ni que tenga que ser perfecta para que otros la quieran. Espera que la quieran por ella misma y que si no, se vayan y ya está. Lo que más ama en el mundo es la libertad y lo que más odia, el afán de imponerse a otros. A Patricia le horroriza bastante Olkana porque no vacila en soltar una fresca o quedar mal – lo que otros entienden por ese concepto – cuando lo cree necesario. Olkana es dura, firme, racional y ya no se anda con tonterías. Sus otras facetas – alter egos – siguen estando presentes y en Olkana aún se percibe a la mujer atractiva, elegante, formal, agradable – cuando no le tocas las supervivencias – y otras cosas en las que se ven a Amaranta y Patricia. Pero su esencia ahora es salvaje. Conserva estas cosas no como valores en sí mismos sino como parte de su estrategia de supervivencia y bienestar. Su naturaleza instintiva está oculta, salvo que necesite salir y entonces lo hará sin dudarlo. Su meta es la supervivencia en condiciones óptimas y la lucha su principal valor, aquel en torno al cual giran todos los demás. La lucha por sí misma y lo que le importa. En su transformación en Olkana, Amaranta ha perdido algunas cosas por el camino, sobre todo su idealismo e inocencia. Ambas saben que es una pena, pero también que era un paso necesario para ser real.

parallel-world-3488497_1920 (1)

Anuncios

Un comentario sobre “Del multiverso interior

Agrega el tuyo

  1. Esa transformación no altera tu esencia, pero espero que sí te provea (es de lo que se trata, entiendo) de un escudo más efectivo y .. ?quizás de un detector o radar más preciso y fiable que el que traías de serie?
    Lo importante es que todo eso es necesario para continuar sin acumular heridas fatales.
    Ánimo de nuevo…

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: